viernes, 23 de enero de 2009

Cuidados del Pie Diabético


Los enfermos de diabetes tienen que cuidar los pies con extrema atención, para proteger al máximo las manifestaciones de lo que se denomina "pie diabético".
Se sabe, que para el tratamiento de cualquier enfermedad, un estilo de vida saludable es una de las claves para el éxito de la terapia.
Adquiere fundamental importancia lograr hábitos de higiene que conduzcan a reducir las graves complicaciones que pueden resultar de los diferentes factores de riesgo.
Los pies deben lavarse con agua y jabón dermatológico, enjuagándolos y secándolos haciendo especial hincapié entre los espacios interdigitales con el fin de evitar infecciones micóticas (hongos). La temperatura del agua para el lavado de las extremidades inferiores debe medirse con el revés de la muñeca, con lo que se puede constatar la temperatura real, porque la sensibilidad allí está conservada. Después del baño, se debe aplicar una crema hidratante en todo el pie, excepto entre los dedos.
Asesoramiento sobre el cuidado de los piesPara prevenir las lesiones del pie diabético se requiere inspeccionar diariamente los pies, utilizando un espejo para mirar la planta y el talón, con el fin de detectar ampollas, hemorragias, maceración o escoriación entre los pliegues de los dedos y grietas en los talones. Si siente los pies fríos, algo que es frecuente, no debe utilizar bolsas de agua caliente o mantas eléctricas que puedan quemar la piel, pues los diabéticos sufren neuropatías que provocan la pérdida de sensibilidad.
Un diabético corre mucho riesgo si camina descalzo, porque fácilmente se puede lastimar o cortar y esto particularmente en playas y piscinas, en donde debe usar un calzado adecuado a dichas condiciones.
Las medias y los zapatos deben cambiarse por lo menos dos veces al día. Al ponerse los zapatos, el paciente debe inspeccionarlos previamente, introduciendo su mano para detectar si hay costuras con rebordes o cuerpos extraños como piedras o elementos con filos que puedan lastimar el pie y provocar heridas.
Se debe utilizar un calzado que sea correcto, profundo y ancho, y se debe asociar a plantillas ortopédicas cuando existan deformidades en el pie para disminuir y distribuir la presión que hace el pie dentro del zapato. El zapato para pie diabético debe tener la capacidad de absorber la carga, distribuir la presión y, ante todo, aportar una superficie amplia, que facilite el movimiento de los dedos dentro del zapato.

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